GGR por una economía circular

Hoy, casi la mitad de los residuos generados terminan en vertederos. El sistema lineal de nuestra economía (extracción, fabricación, utilización y eliminación) ha alcanzado sus límites. Se vislumbra el agotamiento de una serie de recursos naturales y de combustibles fósiles, y este agotamiento exige tender hacia un nuevo modelo de sociedad, que utilice y optimice los stocks y flujos de materiales, energía y residuos de manera más eficiente, de manera circular.

Es en este punto donde GGR se ha posicionado como jugador clave en la economía circular (de reutilización de los residuos) que le permite obtener mayores fracciones de residuos con potencial a ser valorizadas y reutilizadas.

En un contexto de escasez y fluctuación de los costes de las materias primas, la economía circular contribuye a la seguridad del suministro y a la reindustrialización del territorio. Los residuos de unos se convierten en recursos para otros. El producto debe ser diseñado para ser deconstruido.

“La economía circular consigue convertir los residuos en materias primas, paradigma de un sistema de futuro”

Así lo entiende también la Unión Europea

Así lo entiende también la Unión Europea, cuyo enfoque integral para la eficiencia de los recursos se desmarca de la obsoleta economía lineal, orientándose en conjunto hacia una economía circular (donde los residuos del final de vida de los productos usados, entran de nuevo en el ciclo de producción como materias primas secundarias).

El uso de residuos como la principal fuente de materia prima fiable es esencial para la UE, y un pilar central en su estrategia económica estructural del programa “Europa 2020”.

En GGR hace años que el residuo perdió la connotación de desechable y sucio, pues entendemos que los residuos son sólo una etapa en el ciclo de vida de los productos.

Agentes de esta nueva economía circular

Somos agentes de esta nueva economía circular y contribuimos a posicionar en ella a nuestros clientes, sean organizaciones privadas o públicas. No obstante esto supone tomar decisiones difíciles ya que, paradogicamente, estamos cambiando el paradigma del gestor de residuos, ya que visionamos un objetivo de “zero residuos”. Objetivo que para ser sostenible en el tiempo debe, naturalmente, tener un sentido económico.

Conscientes de este nuevo escenario GGR afronta en 2016 una importante inversión para la renovación tecnológica de su planta de gestión de residuos de L’Hospitalet de Llobregat, una operación aprobada y financiada íntegramente por el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI) del Ministerio de Economía y Competitividad; transformandola en la primera planta de residuo seco de Cataluña.

En GGR consideramos que el camino más eficiente para operar bajo parámetros de Economía Circular es mediante la implementación del modelo de gestión “Seco-Húmedo”, modelo utilizado en los paises de la UE que presentan mejores ratios de minimización de la deposición y de la eficiencia.

Nuestros Clientes en la Economía Circular

En GGR conocemos las necesidades de nuestros clientes. Las décadas de experiencia en la gestión integral de residuos nos permiten adaptarnos a ellas aportando siempre la mejor solución.

Nos gusta sentirnos parte del cliente y nos gusta contribuir para que sus residuos sean sólo una etapa en el ciclo de vida de sus productos.

Metabolismo del residuo

La eficiencia de una planta de residuo seco viene determinada por su capacidad de absorción, tal como la salud humana viene determinada por la capacidad de absorción intestinal.

En GGR interpretamos el proceso de una eficiente planta de residuo seco, como una metáfora del proceso digestivo y metabólico del organismo humano.

La nutrición humana incluye un conjunto de procesos mediante los cuales nuestro organismo incorpora, transforma y utiliza los nutrientes contenidos en los alimentos para mantenerse vivo y realizar todas sus funciones fisiológicas.

Puede decirse que nuestro organismo vive de carbohidratos, grasas, proteínas y otros elementos esenciales. En la digestión transforma los carbohidratos, grasas y proteínas en compuestos que se pueden absorber, como glucosa, ácidos grasos y aminoácidos. La absorción implica el paso de esos productos finales de la digestión a nuestro organismo. Y el metabolismo es el conjunto de reacciones químicas que implican a los nutrientes absorbidos y que permiten a las células seguir viviendo.

De la misma manera, una planta de residuo seco debe incorporar un conjunto de procesos mediante los cuales incorpora, transforma y utiliza los “nutrientes” contenidos en los “alimentos” (residuos para otros) para mantener el sistema económico vivo. La digestión de una planta transforma los residuos sucios entrantes en compuestos que se pueden absorber, como el papel, el plástico o el metal.

Una eficiente capacidad de absorción implica mayor y mejor recuperación de esos productos finales de la digestión, y el metabolismo es el conjunto de acciones que valorizan los “nutrientes” absorbidos que permiten al sistema económico seguir viviendo, tal como preconiza la Economía Circular.